sábado, 9 de julio de 2011

Sin razón.

-El otro día, vagando por mis memorias, recordé aquello que me escribiste… diciéndome como te cambie la vida e incluso tu actitud. Creo que en realidad todo fue no mas que una mentira. Esa forma de ser tuya… jamas cambio-dijo ella mirando a la nada; decepcionada. -Pero no te mentí; realmente lo hiciste- replicó el, ofendido. -¿En serio? Quizá eso cambió con los demás, pero menos conmigo- lo miró confundida. -¿Porque lo dices? ¿Que te hice?- acertó a preguntar, como si realmente no lo supiera. -Tu frialdad; jamás la abandonaste… parecías mas infeliz que feliz a mi lado. Si te incomodaba tanto mi presencia podías habérmelo dicho y te habría dejado en paz- dijo, con mirada inexpresiva. -Sabes que alejarme de ti jamas estuvo en mis planes…- suspiró -Lamento haberte hecho sentir mal- chilló. -Ya es un poco tarde, no te lamentes en vano; siempre fuiste malo para mentir. Especialmente conmigo, que es con quien mas lo intentaste- masculló al final. -¿Porque me dices todo esto?- pregunto herido y confundido a la vez. -Porque a pesar de ello, te quiero y quiero que te des cuenta como tu si cambiaste mi vida- confesó ella solemne. -¿Que esperas de mi?- preguntó nostálgico. -Nada. Hace mucho tiempo que dejé de hacerlo. Porque esperarte se volvió como esperar a que nieve caiga del cielo en este lugar- respondió en un suspiro.