Ella dio media vuelta, sin poder decir mas; con un cólera tremendo creciéndole en el vientre. Un cólera que a el le daba igual. Como todo lo demás. Se detuvo un segundo, sin mirar atrás y por su mente pasó uno de esos bizarros pensamientos que solía tener con frecuencia “Y aún así todavía espero que algún día, sean tus manos las que terminen con esta farsa a la que llamo vida; porque tu lo prometiste ¿lo recuerdas?” mientras deseaba con todo su ser poder decírselo a la cara una vez mas.
“Detesto seguir aquí, para cuando sea que me necesites, aun estando consciente, de que tu ya no estás ni estarás para mi nunca mas.”